domingo, 26 de junio de 2011

Canadá renueva su identidad olímpica

La hoja de arce, uno de los emblemas más distintivos de Canadá, fue introducida en su bandera en 1965. Sin embargo, 58 años antes la hoja ya formaba parte de la simbología del equipo olímpico. Ben Hulse, artista multidisciplinario inglés, reivindica la condición deportiva del icono y reactualiza la identidad visual del país norteamericano para los próximos juegos Olímpicos de Londres.

Un vistazo a las viejas fotografías de los atletas canadienses del siglo XX revela cómo la hoja de arce ya formaba parte de su iconografía visual. Su sencillez clásica y universal ha sido utilizada, aún con mínimas modificaciones, desde 1908. Ben Hulse, creador de la imagen visual del equipo canadiense para los juegos de invierno de Vancouver 2010, propone para los juegos de Londres una identidad actual sin renunciar a la tradición.



La imagen sitúa en el centro la hoja de arce. Las líneas constructivas de su forma se extienden hasta el infinito y crean un mosaico geométrico inspirado en la tradición de los edredones cosidos a mano. El rojo, color tradicionalmente ligado al equipo canadiense, es sustituido por una composición refractada de los cinco colores de los aros olímpicos. El resultado es un crisol que aspira a simbolizar la sinergia cultural de Canadá y ofrecer "una marca deportiva clásica con un toque fresco".

La simplicidad del motivo vegetal empleado permite trasladar el símbolo a otros contextos y multiples aplicaciones para los diferentes organismos ligados al Comité Olímpico Canadiense, como son el equipo panamericano, o el salón de la fama.


En el proyecto de la identidad visual también se ha tenido muy en cuenta la tipografía: las caligrafías Stratum y National, diseñadas respectivamente por los tipógrafos Eric Olson y Kris Sowersby, buscan evocar los tipos utilizadas por el comité canadiense en los años treinta.





The Canadian Olympic Team Brand.







Fuente: Experimenta

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sábado, 7 de mayo de 2011

Bankia, como nace una marca bancaria

El pasado 2 de marzo, Rodrigo Rato anuncio el nacimiento de Bankia, la nueva banca que nace de la unión de siete cajas de ahorro: Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja. Posteriormente, el 16 de marzo, comenzó la campaña de lanzamiento en medios masivos bajo el lema: "El primer banco de la nueva banca".



Interbrand, desde su oficina madrileña, ha sido la consultora encargada de crear esta marca, realizando tanto el naming como el diseño visual. El nombre elegido transmite de forma directa simpleza y dinamismo. Además es una palabra cercana, asociada al mundo financiero, y facil de pronunciar de manera similar en distintos idiomas

La historia del naming de esta nueva marca cuenta con una anécdota sobre su propiedad intelectual. Parece increíble, que un nombre tan atractivo, que fue elegido entre las cien propuestas presentadas por Interbrand, estuviera disponible. Una primera  investigación nos revela que este nombre fue registrado en 2001 para un banco fundado en Noruega, y después adquirido por el Banco Santander en 2005. En aquel año el Santander decidió adoptar una estrategia de marca monolítica, renombrando filiales como Abbey y la propia Bankia. Por consecuencia, y de acuerdo con lo que establece la legislación europea, un nombre de marca sin ser usado durante cinco años vuelve estar libre. Sin duda una afortunada circunstancia que ha podido aprovechado la agencia en este caso.

Partiendo de un nombre corto y distintivo, el equipo de diseño dirigido por Borja Borrero, opto por logotipar la palabra, evitando separación de icono y nombre, distrayendo así la atención con un símbolo. El logo utiliza un diseño de letra exclusivo, potenciando la personalidad del grupo con unos finos remates, siempre en minúscula para transmistir cercanía, excepto la B, que aparece en caja alta y cuyo vaciado recuerda al logo de BBVA. Además, la n y la k aparecen fusionadas, reforzando la idea de integración, algo usado ya en el antiguo logo de Citibank.

El impacto visual recae más en el color que en las formas. El color principal es un verde lima, que distingue a Bankia en la categoría, y que se combina con un marrón caoba, a diferencia del negro o blanco más utilizado entre las entidades financieras. Es tono marrón nos recuerda a las maderas nobles, lo cual transmite solidez, madurez y experiencia.

Podemos ver la argumentación audiovisual de la marca en la siguiente presentación:


Su implantación en la red del banco se realizará paulatinamente en todos los soportes externos e internos, comunicaciones institucionales y a clientes, y las más de 4.000 sucursales y la red de 7.500 cajeros automáticos, a través de un proceso de convivencia con los respectivos logotipos de las siete cajas participantes, que se mantendrán en los territorios de origen.

Interbrand nos ofrece una marca muy en su línea, recordadando la gama cromática utilizada en los trabajos para Multiópticas y Movistar, pero creando una marca ciertamente original en el sector bancario. El resultado es una identidad corporativa cercana, funcional y efectiva, no exenta de personalidad en su componente gráfico; tanto la B en caja alta con remates, como la ligadura entre las letras NK, que resulta en apariencia moderna.

Fuentes: Identityworks, Piensologoexisto

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domingo, 1 de mayo de 2011

I amsterdam: una marca ciudad

El pasado miércoles, en el marco de la Jornada Economía y Diseño organizada por Dimad en la Central de Diseño del Matadero, Geerte Udo, la directora de marketing de Amsterdam Partners, habló sobre el diseño y uso de la marca I amsterdam.

Según nos comento, de las cuatro agencias que se presentaron al concurso, tres propusieron este nombre para la marca. Su principal objetivo es el de transmitir una imagen de la ciudad reflejando los valores propios de creatividad, innovación y espíritu comercial, dirigida no sólo al exterior, sino con la que se identifiquen también sus ciudadanos.


El logo, diseñado en 2004 por la agencia Kessels Kramer, basado en el uso de la tipografía Avenir de Adrian Frutiger, destaca por su simplicidad, que según los diseñadores consigue un equilibrio entre lo racional y lo emocional.

Pero lo realmente interesante es la repercusión conseguida con la marca, vinculada a la mayoría de los eventos con proyección internacional que se celebran en Amsterdam. Para esto se utiliza una reproducción física del logo que aparece en las fotografías como un elemento más de la ciudad, y que cuenta ya con una versión estable frente al Rijksmuseum, obteniendo también bastante éxito en redes sociales.

Además, la marca ha aparecido en algunas campañas de publicidad de sus aliados, como en el caso de la cerveza Amstel Light en su anuncio para EE.UU, rodado en la avenida Amsterdam de Nueva York, que juega con el parecido de las palabras Dam y Damn entre el holandés y el inglés, y la utiliza la palabra original en holandés para denominar la cerveza Bier.


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